
Conóceme
Cómo acabé enseñando inglés
(cuando nunca fue el plan)
Spoiler: es una de las mejores cosas que me han pasado.
Si hace unos años alguien me hubiera dicho que acabaría dedicándome a enseñar inglés, probablemente me habría reído.
Porque no era el plan.
Mi formación estaba en un campo completamente distinto y, sinceramente, nunca imaginé que encontraría mi sitio delante de una pizarra (o de una cámara).
Y sin embargo…
Aquí estamos.
Hoy ayudo a personas que quieren hablar inglés con más confianza, menos miedo y mucho menos estrés del que solemos asociar con aprender un idioma.
Y la verdad es que no cambiaría este trabajo por nada.
El momento en que todo hizo clic
No hubo un día concreto en el que decidiera cambiar de profesión. Fue más bien una acumulación de pequeños momentos.
Alumnos que por fin se atrevían a hablar.
Personas que llegaban convencidas de que «se les daban fatal los idiomas» y acababan sorprendiendo incluso a ellas mismas.
Poco a poco entendí que lo que más disfrutaba no era explicar gramática.
Era ver ese instante en el que alguien dejaba de tener miedo.
¿Por qué existe ConDana?
Hay personas que llegan a clase convencidas de que «se les da fatal el inglés». Y, sinceramente, esa frase siempre me da mucha pena.
Porque casi nunca es verdad.
Es que nadie les enseñó de una forma que funcionara para ellas.
Con el tiempo me di cuenta de algo.
ConDana no nació porque pensara que el mundo necesitaba otra profesora de inglés. Nació porque veía a demasiadas personas perder la confianza mucho antes de perder las ganas de aprender.
Y creo que son dos cosas muy distintas.
Con confianza.
Y con alguien a tu lado que entiende que equivocarse no es un fracaso.Es parte del camino.
Lo que más me importa cuando enseño
Más allá de la gramática, los ejercicios o los libros… Hay algunas cosas que intento que nunca falten en mis clases.
Hablamos desde el primer día
Aunque sean frases sencillas. Porque hablar se aprende... hablando.
Cada persona tiene su ritmo
No creo en comparar alumnos. Cada uno avanza de forma distinta.
No hay preguntas tontas
Todas las preguntas son bienvenidas. Aprender también significa tener curiosidad.
Inglés para la vida real
Quiero que puedas usarlo fuera de clase. No solo aprobar ejercicios.
Un espacio seguro para equivocarte
Porque los errores no significan que lo estés haciendo mal. Significan que estás aprendiendo.
Objetivos claros
Cada clase tiene un propósito. Siempre sabrás hacia dónde vamos.
También intento que los deberes tengan sentido. Prefiero proponerte un podcast interesante, un vídeo, una noticia, escribir un mensaje o preparar una conversación que llenar páginas de ejercicios repetitivos.
Porque cuanto más se parece el inglés a tu vida real, más fácil es convertirlo en parte de ella.
Fuera de clase...
Además de enseñar idiomas, me encanta aprenderlos. De hecho, a veces les digo a mis alumnos que estoy por ahí coleccionando idiomas como si fueran Pokémon. Todavía no tengo claro cuál será el siguiente de mi colección, pero mis listas de “cosas que quiero aprender algún día” y “libros que quiero leer” crecen bastante más rápido de lo que mi tiempo disponible puede seguirles el ritmo.
Tengo una pequeña costumbre desde hace años: cada noche, antes de terminar el día, escribo una sola cosa nueva que he aprendido. Da igual si es algo enorme o una curiosidad aparentemente insignificante. Al final del año hay 365 cosas que no sabía doce meses antes.
Fuera de clase probablemente me encontrarás con un café cerca, leyendo, cuidando de alguno de mis gatos rescatados o viendo un documental sobre crímenes reales.
No porque esté tomando notas para mis propios planes, evidentemente.
Más bien, intento decidir si estos documentales sirven para aprender cómo salirse con la suya o cómo evitar acabar siendo “esa persona cuya sonrisa iluminaba una habitación”. Porque, seamos sinceros, esa frase sale en prácticamente todos los documentales de true crime.
Mis gatos, por supuesto, están convencidos de que la casa les pertenece. Yo simplemente tengo permiso para vivir allí y, ocasionalmente, usar el despacho.
Y si algún día coincidimos en clase, pregúntame por la vez que, con doce años, acabé por accidente en un campamento de lengua de signos americana.
Es una historia demasiado buena como para resumirla aquí.

Mi formación
Aunque para mí lo más importante siempre será que mis alumnos disfruten aprendiendo y consigan sus objetivos, también creo que una buena enseñanza necesita una base sólida.
Soy profesora certificada con el CELTA de Cambridge y además cuento con un máster universitario.
Sigo formándome cada año porque creo que un buen profesor nunca deja de aprender.
Y hay un dato del que me siento especialmente orgullosa.
El 96,3 % de mis alumnos que se presentan a los exámenes oficiales de Cambridge aprueban a la primera.
Pero, en realidad, ese porcentaje no cuenta toda la historia.
Nunca recomiendo presentarse a un examen solo «para probar suerte». Si creo que todavía no estás preparado, te lo diré con total sinceridad. Prefiero que esperes un poco más y apruebes a la primera que hacerte gastar tiempo, dinero y nervios antes de tiempo.
Al final, tu éxito también es el mío.
CELTA
Cambridge
7+
años enseñando
96,3 %
de aprobados en Cambridge*
Sigo siendo alumna
Porque un buen profesor nunca deja de aprender.
Si has llegado hasta aquí, gracias.
Espero que ahora tengas una idea mucho más clara de quién soy y de cómo trabajo.
Y, sobre todo, espero que hayas sentido algo importante:
Que aquí no hace falta ser perfecto para empezar. Solo hace falta dar el primer paso.
Si crees que puedo ayudarte a alcanzar tus objetivos con el inglés, estaré encantada de conocerte.
¿Empezamos?
Escríbeme por WhatsApp.